Depende, sobre todo, de cuánto ganas. Como regla orientativa, por debajo de unos 40.000-50.000 € de beneficio anual suele compensar ser autónomo (más sencillo y barato de mantener); por encima, la sociedad limitada empieza a ganar por la fiscalidad (Impuesto de Sociedades al 25 %, o 23 % para pequeñas empresas) y por la responsabilidad limitada. Pero el número no lo es todo: el riesgo del negocio, si tienes socios y tus planes de futuro pesan tanto como la cifra.
«¿Me hago autónomo o monto una SL?» Es la pregunta que más nos llega de quien va a emprender en Mallorca, y la respuesta honesta es: ninguna opción es mejor en abstracto. Lo que para un consultor que factura 30.000 € es una complicación innecesaria, para una empresa de reformas que mueve 200.000 € y asume riesgos de obra es casi imprescindible. Vamos a comparar las dos figuras con criterio, sin titulares fáciles, para que decidas con datos de 2026 en la mano.
¿Qué diferencia hay entre ser autónomo y tener una sociedad limitada?
La diferencia esencial es jurídica: el autónomo es una persona física que responde de las deudas del negocio con todo su patrimonio personal, mientras que la sociedad limitada es una persona jurídica independiente cuyos socios, en principio, solo arriesgan el capital que aportaron. A eso se suman diferencias de fiscalidad, costes y burocracia.
Esa frontera de responsabilidad es la que más pesa cuando el negocio crece. Un autónomo que firma un contrato que sale mal responde con su casa y sus ahorros; el socio de una SL, salvo casos de mala gestión o avales personales, arriesga lo aportado a la sociedad. Por contra, la SL implica contabilidad más exigente, más obligaciones y más coste de mantenimiento. No hay figura perfecta: hay la que encaja con tu situación. En la asesoría para empresas en Mallorca que ofrecemos, esta decisión la tomamos siempre mirando los números reales de cada proyecto, no plantillas genéricas.
¿Cuándo compensa fiscalmente pasar de autónomo a SL?
Fiscalmente, la sociedad limitada empieza a compensar cuando el beneficio anual estable supera, de forma orientativa, los 40.000-50.000 €. El autónomo tributa por IRPF con tipos progresivos que crecen con el beneficio (pueden superar el 45 % en tramos altos), mientras que la SL tributa por Impuesto de Sociedades a un tipo fijo del 25 %, o del 23 % para empresas con cifra de negocio inferior a un millón de euros.
El quid está en la progresividad. Mientras ganas poco, el IRPF del autónomo es suave y la SL no aporta ventaja fiscal que justifique su coste. Pero cuando el beneficio sube, el IRPF escala y el tipo fijo de Sociedades se vuelve atractivo, sobre todo si no necesitas sacar todo el beneficio para vivir y puedes dejar parte en la empresa. Ahora bien, ojo: el dinero dentro de la SL no es tuyo directamente; sacarlo (vía nómina o dividendos) vuelve a tributar. El ahorro real depende de cuánto reinviertas. Los tipos del Impuesto de Sociedades están en la Ley 27/2014 del Impuesto sobre Sociedades.
¿Qué ventajas y desventajas tiene cada opción?
| Aspecto | Autónomo | Sociedad Limitada |
|---|---|---|
| Responsabilidad | Ilimitada (patrimonio personal) | Limitada al capital aportado |
| Tributación del beneficio | IRPF progresivo (hasta +45 %) | Sociedades 25 % (23 % pequeñas) |
| Coste de constitución | Gratis (alta censal) | 1.000-3.000 € aprox. |
| Contabilidad | Simplificada | Plan contable, cuentas anuales |
| Cotización | Cuota RETA por tramos (205-590 €/mes) | Autónomo societario + gestión |
| Imagen frente a clientes | Más informal | Mayor solidez percibida |
| Burocracia | Baja | Alta (junta, depósito de cuentas) |
La tabla deja claro el intercambio: el autónomo gana en simplicidad y coste; la SL gana en protección y, a partir de cierto nivel, en fiscalidad e imagen. Hay sectores donde la SL aporta además credibilidad comercial —licitaciones, grandes clientes, proveedores que piden cierta estructura—. Y otros donde un autónomo solvente trabaja perfectamente durante años. Si te decantas por empezar simple, conviene repasar todo lo que implica ser autónomo y qué hay que tener en cuenta.
¿Cuánto cuesta mantener cada figura al año?
- Autónomo: cuota mensual de RETA según tus ingresos (de 205 a 590 € al mes en 2026), más la gestoría si delegas tus impuestos. Sin coste de constitución.
- SL: gasto de constitución inicial (notaría, registro, BORME), más contabilidad y cuentas anuales, más la cotización del administrador como autónomo societario.
- Ambas: pagan IVA trimestral, retenciones si tienen trabajadores y los impuestos sobre el beneficio (IRPF o Sociedades).
El coste de mantener una SL es claramente superior, y eso hay que meterlo en la ecuación. No tiene sentido constituir una sociedad para «ahorrar impuestos» si el ahorro fiscal se lo come el coste extra de contabilidad y obligaciones. Por eso la decisión se toma con números concretos: beneficio esperado, cuánto vas a reinvertir y qué riesgo asume el negocio. Si finalmente optas por la sociedad, el proceso completo lo detallamos en la guía para crear una sociedad limitada paso a paso.
¿Se puede empezar como autónomo y pasar a SL más adelante?
Sí, y es lo más habitual y sensato. Muchos negocios arrancan como autónomo para validar la idea con el mínimo coste y burocracia, y constituyen una sociedad limitada cuando el volumen, el riesgo o la entrada de socios lo justifican. No estás obligado a acertar la forma jurídica desde el primer día.
Este camino —empezar ligero y dar el salto cuando los números lo piden— evita pagar de más al principio y permite montar la SL en el momento adecuado. La cuota de autónomo reducida para nuevos emprendedores (la tarifa plana) hace todavía más atractivo empezar como autónomo mientras el negocio despega. Cuando llega el momento de dar el salto, conviene planificar bien el traspaso de la actividad para no perder antigüedad ni complicar la fiscalidad del cambio. Es una transición que conviene hacer asesorado.
Cuándo NO conviene montar una sociedad limitada
Constituir una SL no siempre es buena idea. No suele compensar cuando:
- Tu beneficio es bajo o irregular y aún estás validando si el negocio funciona.
- Necesitas disponer de todo el beneficio para vivir (entonces el dinero sale de la SL y vuelve a tributar, perdiendo la ventaja).
- Tu actividad tiene poco riesgo patrimonial y no firmas grandes contratos.
- No quieres asumir el coste y la disciplina contable que exige una sociedad.
En estos casos, la SL añade complejidad y gasto sin una ventaja real que lo justifique. Mejor seguir como autónomo y reevaluar cuando los números cambien.
Preguntas frecuentes sobre autónomo o sociedad limitada
¿A partir de cuánto facturado conviene hacerse SL en lugar de autónomo?
No hay una cifra mágica, pero como orientación la sociedad limitada empieza a compensar fiscalmente cuando el beneficio neto estable supera los 40.000-50.000 € anuales y, además, no necesitas retirar todo ese beneficio para vivir. Por debajo de ese umbral, el coste y la burocracia de la SL suelen pesar más que el ahorro fiscal. Pero el beneficio no es el único factor: el riesgo del negocio y la responsabilidad patrimonial pueden justificar una SL incluso con cifras menores.
¿Un autónomo responde con su casa de las deudas del negocio?
Sí. El autónomo responde de las deudas de su actividad con todo su patrimonio presente y futuro, lo que incluye su vivienda y sus ahorros, salvo que se haya acogido a la figura del emprendedor de responsabilidad limitada para proteger la vivienda habitual bajo ciertos requisitos. Esta responsabilidad ilimitada es una de las principales razones por las que negocios con riesgo elevado optan por una sociedad limitada, donde los socios solo arriesgan, en principio, el capital aportado.
¿Una sociedad limitada paga menos impuestos que un autónomo?
No siempre: depende del beneficio. La SL tributa a un tipo fijo en el Impuesto de Sociedades (25 %, o 23 % para pequeñas empresas), mientras que el autónomo tributa por IRPF con tipos progresivos. Con beneficios bajos, el autónomo suele pagar menos porque sus primeros tramos de IRPF son reducidos. Con beneficios altos, la SL gana porque su tipo es fijo y no escala. Además, hay que contar que sacar el dinero de la SL vuelve a tributar, así que el ahorro real depende de cuánto reinviertas.
¿Puedo ser socio de una SL y seguir siendo autónomo a la vez?
Sí. De hecho, el administrador o socio que trabaja en su propia sociedad suele estar obligado a darse de alta como «autónomo societario» en la Seguridad Social. También puedes tener una SL y, en paralelo, una actividad propia como autónomo persona física si son actividades distintas. Cada situación tiene implicaciones de cotización y fiscalidad que conviene revisar, porque la figura del autónomo societario tiene una base mínima de cotización distinta a la del autónomo ordinario.
En resumen, y cómo te ayudamos a decidir
Autónomo o SL no es una cuestión de moda, sino de números y de riesgo. Elegir mal cuesta dinero: una SL prematura te complica la vida, y seguir como autónomo cuando ya facturas mucho te hace pagar de más. En Gestoría Tomás, nuestra Gestoría en Palma, analizamos tu caso concreto —beneficio, riesgo, planes— y te decimos con franqueza qué te conviene, como llevamos haciendo en Mallorca desde 1971. Si estás en esa encrucijada, mira nuestra gestoría para autónomos y empresas en Mallorca o llámanos al 971 72 24 32.




