Darse de alta como autónomo en España implica mucho más que empezar a facturar. Desde el primer momento, el profesional asume una serie de obligaciones fiscales y administrativas que debe conocer para evitar errores, recargos o problemas con Hacienda y la Seguridad Social.
Una de las dudas más habituales es clara: ¿qué impuestos tiene que pagar un autónomo? La respuesta depende del tipo de actividad, del régimen fiscal, de si tiene trabajadores, de si alquila un local, de si factura con retención o de si realiza operaciones con otros países. Aun así, hay una serie de impuestos y modelos que afectan a la mayoría de trabajadores por cuenta propia.
En este artículo explicamos de forma sencilla cuáles son los principales impuestos de un autónomo en España, qué modelos suelen presentarse y qué aspectos conviene revisar para llevar una actividad ordenada desde el punto de vista fiscal.
Principales impuestos que paga un autónomo
Los autónomos tributan principalmente por dos grandes vías: el IRPF y el IVA. A esto hay que añadir otros modelos fiscales cuando se dan determinadas circunstancias, como tener empleados, contratar profesionales con retención, alquilar un local o realizar operaciones intracomunitarias.
Además, aunque no es un impuesto como tal, el autónomo también debe pagar su cuota mensual a la Seguridad Social, calculada actualmente dentro del sistema de cotización por rendimientos netos. La Seguridad Social indica que la base de cotización en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos se elige entre la base mínima y máxima correspondiente al tramo de rendimientos netos del trabajador.
Por tanto, cuando una persona empieza como autónoma, debe pensar en dos planos: por un lado, los impuestos ante la Agencia Tributaria; por otro, las cotizaciones ante la Seguridad Social.
IRPF: el impuesto sobre los beneficios del autónomo
El IRPF, o Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, grava la renta obtenida por las personas físicas. En el caso de los autónomos, afecta a los beneficios generados por su actividad económica.
Dicho de forma sencilla: el autónomo no paga IRPF por todo lo que factura, sino por el rendimiento de su actividad. Es decir, por la diferencia entre sus ingresos y los gastos fiscalmente deducibles.
Por ejemplo, si un autónomo factura 40.000 euros al año y tiene 12.000 euros de gastos deducibles vinculados a su actividad, su rendimiento neto será de 28.000 euros. Sobre esa base se calculará la tributación correspondiente, teniendo en cuenta el resto de circunstancias personales y fiscales.
La declaración anual del IRPF se realiza mediante el modelo 100, que la Agencia Tributaria identifica como la declaración anual del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
Modelo 130: pagos fraccionados del IRPF
Muchos autónomos no esperan a la declaración anual para pagar todo el IRPF de golpe. Durante el año realizan pagos a cuenta a través del modelo 130.
La Agencia Tributaria explica que el modelo 130 permite a empresarios y profesionales presentar declaraciones y realizar pagos fraccionados del IRPF. Además, en su información sobre pagos fraccionados indica que los contribuyentes en estimación directa normal o simplificada realizan cuatro pagos trimestrales mediante este modelo: del 1 al 20 de abril, julio y octubre, y del 1 al 30 de enero del año siguiente.
Este modelo es especialmente importante porque ayuda a anticipar parte del impuesto que después se regularizará en la declaración de la Renta. Si durante el año se ha pagado más de lo que finalmente corresponde, la declaración puede salir a devolver. Si se ha pagado menos, puede salir a ingresar.
No todos los autónomos están obligados a presentar el modelo 130. Por ejemplo, algunos profesionales que facturan mayoritariamente con retención pueden no tener que presentarlo, pero esto debe revisarse caso por caso.
IVA: el impuesto que el autónomo recauda para Hacienda
El IVA, o Impuesto sobre el Valor Añadido, funciona de forma diferente al IRPF. En la mayoría de actividades, el autónomo añade IVA a sus facturas y después lo declara ante Hacienda.
Aquí es importante entender una idea básica: el IVA no debe considerarse un ingreso propio del autónomo. Es una cantidad que se cobra al cliente, pero que posteriormente puede tener que ingresarse en Hacienda, descontando el IVA soportado en los gastos relacionados con la actividad.
Por ejemplo, un autónomo que emite una factura de 1.000 euros + 21% de IVA cobra 1.210 euros. De esos 210 euros de IVA, una parte puede compensarse con el IVA de sus gastos deducibles. La diferencia será lo que tenga que ingresar, compensar o solicitar, según el resultado.
La Agencia Tributaria dispone del modelo 303 para la autoliquidación del IVA, con presentación y servicios de ayuda disponibles para el ejercicio 2026.
Modelo 303: declaración trimestral del IVA
El modelo 303 es uno de los modelos fiscales más conocidos entre autónomos y empresas. Sirve para declarar el IVA repercutido en las facturas emitidas y el IVA soportado en las facturas recibidas.
Si el IVA repercutido es superior al soportado, normalmente saldrá una cantidad a ingresar. Si el IVA soportado es superior, puede quedar un saldo a compensar en periodos posteriores o, en determinados casos, solicitarse la devolución.
No todas las actividades funcionan igual. Hay actividades exentas de IVA, regímenes especiales y situaciones concretas que deben estudiarse de forma individual. Por eso, antes de empezar a facturar, conviene tener claro si la actividad está sujeta a IVA, si está exenta o si se aplica algún régimen especial.
Este punto es fundamental porque muchos errores fiscales empiezan en la primera factura: aplicar IVA cuando no corresponde, no aplicarlo cuando sí era obligatorio o deducir gastos que no cumplen los requisitos.
Retenciones de IRPF en facturas
Algunos autónomos profesionales deben aplicar retención de IRPF en sus facturas. Esto significa que el cliente no paga el importe completo al profesional, sino que retiene una parte y la ingresa posteriormente en Hacienda.
Por ejemplo, si un profesional emite una factura con retención, cobrará una cantidad menor, pero esa retención actuará como pago a cuenta de su IRPF. Después, en la declaración de la Renta, esas retenciones se tendrán en cuenta.
Este sistema es habitual en determinadas actividades profesionales, pero no se aplica igual a todos los autónomos. Depende del epígrafe, del tipo de actividad, del cliente y de la situación fiscal del profesional.
Por eso, al iniciar una actividad, es importante revisar si las facturas deben llevar retención, qué porcentaje corresponde y cómo afecta eso a la obligación de presentar otros modelos fiscales.
Modelo 111: retenciones a trabajadores o profesionales
Un autónomo puede estar obligado a presentar el modelo 111 si tiene trabajadores contratados o si paga facturas a profesionales que incluyen retención.
La Agencia Tributaria define el modelo 111 como la autoliquidación de retenciones e ingresos a cuenta del IRPF sobre rendimientos del trabajo, actividades económicas, premios y determinadas ganancias patrimoniales.
Esto afecta, por ejemplo, a un autónomo que tiene empleados y practica retenciones en sus nóminas, o a un autónomo que contrata a un profesional externo que emite factura con retención. En estos casos, el autónomo actúa como retenedor: retiene una parte y la ingresa en Hacienda.
Además, si se presenta el modelo 111 durante el año, normalmente también habrá que presentar su resumen anual correspondiente, el modelo 190.
Modelo 115: retenciones por alquiler de local
Otro caso frecuente es el del autónomo que alquila un local, oficina, despacho o nave para desarrollar su actividad. Si el alquiler está sujeto a retención, puede tener que presentar el modelo 115 de forma periódica.
Este modelo sirve para ingresar en Hacienda las retenciones practicadas sobre determinados arrendamientos urbanos. Por ejemplo, si un autónomo alquila un local comercial y la factura del alquiler lleva retención, debe declararla correctamente.
Es un error habitual pensar que solo hay que declarar ingresos y gastos. En realidad, algunos pagos también generan obligaciones fiscales adicionales. El alquiler de un local es uno de los casos más claros.
Declaración anual de la Renta
Además de los modelos trimestrales, el autónomo debe presentar su declaración anual de la Renta cuando esté obligado a ello. En esta declaración se regulariza el IRPF del ejercicio, teniendo en cuenta ingresos, gastos, pagos fraccionados, retenciones y circunstancias personales.
La Agencia Tributaria identifica el modelo 100 como el procedimiento correspondiente a la declaración anual del IRPF.
Para un autónomo, la Renta no debería prepararse solo en el momento de presentarla. Lo recomendable es llevar la actividad bien organizada durante todo el año: facturas emitidas, facturas recibidas, gastos justificados, retenciones, pagos trimestrales y documentación bancaria.
Cuando no hay una buena organización previa, la declaración anual suele convertirse en una fuente de dudas, prisas y posibles errores.
Cuota de autónomo: no es un impuesto, pero también hay que pagarla
Aunque muchas personas la incluyen dentro de “los impuestos del autónomo”, la cuota de autónomo no es un impuesto, sino una cotización a la Seguridad Social.
Desde el sistema actual, la cotización está vinculada a los rendimientos netos del autónomo. Para 2026, la Seguridad Social publica tablas de bases mínimas y máximas en función de los tramos de rendimientos netos.
Esto hace que la previsión de ingresos sea muy importante. Si el autónomo cotiza por una base que no se ajusta a sus rendimientos reales, puede haber regularizaciones posteriores. Por eso, conviene revisar la cuota y los rendimientos previstos, especialmente si la actividad cambia mucho de un año a otro.
Otros modelos que puede tener que presentar un autónomo
Además de los modelos principales, un autónomo puede tener que presentar otros documentos según su actividad. Algunos ejemplos habituales son:
- Modelo 349, si realiza operaciones intracomunitarias.
- Modelo 347, si supera determinados importes de operaciones con terceros.
- Modelo 390, como resumen anual de IVA cuando corresponda.
- Modelo 190, resumen anual de retenciones del modelo 111.
- Modelo 180, resumen anual de retenciones por alquileres del modelo 115.
No todos los autónomos presentan todos los modelos. La clave está en analizar la actividad concreta: qué vende, a quién factura, qué gastos tiene, si trabaja con otros países, si tiene empleados o si alquila un local.
Errores frecuentes de los autónomos con los impuestos
Uno de los errores más comunes es confundir facturación con beneficio. Facturar mucho no significa necesariamente ganar mucho, porque hay que descontar gastos, impuestos y cotizaciones.
También es habitual no reservar dinero para el IVA o el IRPF. El autónomo cobra una factura y utiliza todo el dinero como si fuera ingreso disponible, pero una parte puede corresponder a impuestos que deberá ingresar más adelante.
Otros errores frecuentes son:
- No guardar facturas justificativas.
- Deducir gastos que no están vinculados a la actividad.
- Presentar modelos fuera de plazo.
- No aplicar retención cuando corresponde.
- No revisar el epígrafe de actividad.
- Mezclar gastos personales y profesionales.
- No llevar un control trimestral de ingresos y gastos.
- Esperar al final del año para revisar la fiscalidad.
La mejor forma de evitar estos problemas es llevar la gestión fiscal al día. No se trata solo de cumplir con Hacienda, sino de entender mejor la rentabilidad real del negocio.
Conclusión
Un autónomo en España puede tener que pagar IRPF, declarar IVA, ingresar retenciones, presentar modelos trimestrales, realizar declaraciones anuales y abonar su cuota mensual a la Seguridad Social. Las obligaciones concretas dependerán de su actividad, su forma de facturar, sus gastos, sus clientes y su situación profesional.
Por eso, antes de iniciar una actividad o cuando el negocio empieza a crecer, es recomendable revisar bien qué impuestos afectan al autónomo y qué modelos debe presentar. Una buena planificación evita sustos, mejora el control económico y permite tomar decisiones con más seguridad.
En Gestoría Tomás, como gestoría en Mallorca, ayudamos a autónomos y profesionales a gestionar sus obligaciones fiscales, laborales y administrativas de forma clara y ordenada. Si tienes dudas sobre qué impuestos debes presentar o quieres llevar tu actividad con mayor tranquilidad, contar con una asesoría especializada puede marcar la diferencia.
Preguntas Frecuentes
¿Qué impuestos paga un autónomo en España?
Los principales impuestos de un autónomo suelen ser el IRPF y el IVA. Además, puede tener que presentar modelos de retenciones si tiene trabajadores, alquila un local o contrata profesionales con retención.
¿Qué es el modelo 130?
El modelo 130 es el modelo que permite a empresarios y profesionales presentar pagos fraccionados del IRPF a cuenta de la declaración anual.
¿Qué es el modelo 303?
El modelo 303 es la autoliquidación del IVA. Sirve para declarar el IVA repercutido en las facturas emitidas y el IVA soportado en los gastos relacionados con la actividad.
¿La cuota de autónomo es un impuesto?
No. La cuota de autónomo es una cotización a la Seguridad Social, no un impuesto. Actualmente se vincula a los rendimientos netos del trabajador autónomo.
¿Todos los autónomos presentan los mismos modelos?
No. Depende del tipo de actividad, del régimen fiscal, de si tiene empleados, de si alquila local, de si factura con retención o de si realiza operaciones con otros países.




